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Una vez vi un comercial de televisión que afirmaba que cierto colchón proporcionaría "un alivio temporal de por vida.” Yo reí fuertemente. Este colchón calmaría sus sufrimientos para siempre, pero sólo por algunas horas al día. Para siempre temporalmente. ¿No es esto una contradicción de términos?

El comercial reflejó una dinámica cultural profundamente arraigada en la cuál podemos caer presa fácilmente: la búsqueda de un arreglo rápido al sufrimiento humano. En su extremo, esta búsqueda conduce al uso erróneo del alcohol, calmantes, píldoras para dormir, sexo, dinero, apuestas y relaciones, entre otras cosas.

La búsqueda imprudente de alivio en lugares incorrectos es un desastre. Dejarlo desenfrenado, espirar fuera de control, mientras que un método de alivio después de otro

corre su curso, exponiendo su desmerecimiento. La búsqueda del descanso temporal se convierte en una adicción, más poderosa y más insidiosa que el dolor original.

Una de las tragedias de nuestro medio cultural es que mucha gente se conforma para siempre con el alivio temporal. Si ellos no se pierden en esta búsqueda imprudente, ellos pueden vivir en relativa tranquilidad y nunca caer en pecado serio; pero nunca sabrán lo que significa estar completamente vivo. Solamente Dios puede traer el tipo de curación, significado por la integración y realización por los cuales estamos sedientos. La Biblia usa las palabras como "salva," "redime," "libera," "rescate," y "libre" para expresar lo que ha hecho Dios por nosotros. No menciona el alivio temporal, porque eso es muy inferior a lo que Dios quiere dar.

La capacidad de la medicina moderna para curar muchas enfermedades y calmar el dolor debilitante, tanto físico y emocional, es una bendecida verdad. La falacia inherente en la inexorable búsqueda por un alivio temporal, sin embargo, es que cualquier sufrimiento es una intrusión sin esperanza y sin frutos en una vida que de otra manera no tiene problemas. En otras palabras la falacia sugiere que, una vez hayamos pasado todos los sufrimientos, nosotros podemos volver a vivir. El sufrimiento es un misterio, seguramente, pero no tiene que ser improductivo. Este puede ser un recurso de fortaleza, un vehículo de amor y una experiencia que nos ayuda a ver cómo Jesús se ha unido íntimamente a nosotros.

CrucifixionCappella ScrovegniEn el libro “Cruzando el Umbral de la Esperanza, el Papa Juan Pablo II escribió: “Dios está siempre de parte de los que sufren. Su omnipotencia se manifiesta precisamente en el hecho de haber aceptado libremente el sufrimiento. Hubiera podido no hacerlo. Hubiera podido demostrar la propia omnipotencia incluso en el momento de la Crucifixión… El hecho de que haya permanecido sobre la cruz hasta el final, el hecho de que sobre la cruz haya podido decir como todos los que sufren: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Marcos 15, 34), este hecho, ha quedado en la historia del hombre como el argumento más fuerte. Si no hubiera existido esa agonía en la cruz, la verdad de que Dios es Amor estaría por demostrar.”

El sufrimiento y la muerte entraron al mundo por el pecado y sólo libres del poder del enemigo podemos transformarlos. El Santo Padre continúa: “Salvar quiere decir liberar del mal radical, definitivo… Por obra del Redentor la muerte cesa de ser un mal definitivo, está sometida al poder de la vida… El mundo no tiene un poder semejante. El mundo, que puede perfeccionar sus técnicas terapéuticas en tantos ámbitos, no tiene el poder de liberar al hombre de la muerte. Y por eso el mundo no puede ser fuente de salvación para el hombre. Solamente Dios salva, y salva a toda la humanidad en Cristo.”

Lamentation Cappella ScrovegniNinguna vida cristiana está fuera del dolor o del sufrimiento, pero por la cruz y la resurrección el sufrimiento y la muerte no están más esclavizadas bajo el poder del demonio. Ellas han sido liberadas por el poder de la vida. El sufrimiento puede significar darse así mismo a Dios, con Jesús, y puede llevar frutos para otros en él. La muerte no es más un final sino significa la unión última con Dios. Jesús nos muestra el camino a la riqueza del sufrimiento, a una vida en unión con Dios: teniendo completa confianza como la de un niño en Dios quien parece nos ha abandonado, pero nos dará la salvación que buscamos… y más.

Nosotros debemos tener cuidado de no tratar a Dios como otro calmante, abandonándonos a él sólo en tiempos de problemas. Dios no es un analgésico o un curita. Su gracia no actúa cuando el dolor empieza. Él no se hace presente cuando nuestras fuerzas se van. Él no llena los vacíos que nosotros no podemos cruzar. Dios es la Vida misma, y entregándonos a Él encontramos, no alivio temporal, sino paz, aún en medio del sufrimiento

San Pablo escribe que por el bautismo nosotros estamos “en Cristo Jesús.” Nosotros ahora estamos sujetos al poder de la vida no al poder de la muerte. Cada cosa – incluyendo nuestro dolor y sufrimiento – está en Cristo y será usado por Él para nuestro bien. “He sido crucificado con Cristo pero ya no soy yo quien vive en mí es Cristo quien vive en mí.” (Gálatas 2, 20.)

Aquellos que buscan un alivio temporal para siempre no lo encontrarán en Dios.

Resurrection by Cappella Scrovegni
Pero aquellos que buscan a Dios encontrarán salvación, paz y esperanza de la marca eterna, “En Cristo Jesús,” la clase que nadie puede mover o destruir. La prueba de su profundo amor, un amor que no es temporal sino eterno, es su sacrificio en la cruz.

“Les he hablado de estas cosas para que tengan paz en mí. Ustedes encontrarán la persecución en el mundo. Pero, ánimo, yo he vencido al mundo.” (Juan 16, 33)

¡Felices Pascuas! Que la victoria de Cristo
sobre la muerte les traiga esperanza,
y que encuentren la realización de sus más profundos deseos.

Bishop Peter Sartain

 






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