Queridos Hermanos y Hermanas:
Preparar a las parejas para el matrimonio es uno de los aspectos más agradables del ministerio sacerdotal. Yo he tenido el privilegio de preparar a cientos de parejas y el contacto con ellos, aún después de la boda, continua. He celebrado sus aniversarios, el bautismo de sus hijos e hijas; he rezado con ellos en momentos difíciles y los he apoyado en momentos de confusión. Me siento parte de cada familia, sin importar qué tanto tiempo que se casaron o qué tan lejos viven ahora.
También, he aprendido muchas cosas de estas familias. Me han enseñado el amor, el sacrificio, el perdón y la generosidad. Han apoyado mi ministerio sacerdotal con palabras de aliento y con oraciones. Me han inspirado con su amor a Dios y su fe a la Iglesia.
¿Acaso no es así como debe ser? Si es como San Pablo escribió, “el matrimonio es un signo del amor de Cristo por su Iglesia.” ¿Acaso no es verdad que los buenos matrimonios y familias enriquecen a la Iglesia y nos mantienen cerca de Cristo? ¿Acaso no es verdad que las familias que están unidas a Cristo, crecerán más fuertes y más amorosas?
Yo he escrito este folleto como un símbolo de amor y apoyo para las parejas comprometidas y casadas de la Diócesis de Joliet. Es una reflexión sobre el Matrimonio y el Regalo de la Vida.
Cada capítulo termina con preguntas para reflexionar y con una oración sencilla. Yo quisiera que las parejas leyeran juntas este folleto. Tomaran un tiempo para reflexionar y orar como ustedes lo hacen. Quisiera que encuentren en estas páginas alimento para su amor, sabios consejos de Dios y fortaleza para el discipulado.
¡Que Dios los bendiga! Siempre recuerden que Dios es el origen de su amor.
Sinceramente en Cristo,
Obispo J. Peter Sartain